
El presente trabajo fue realizado como parte de la segunda fase de la Actividad 16 del Proyecto Gef/INEFAN, con el cual la Fundación Herpetológica Gustavo Orcés ha mantenido un convenio de colaboración por el espacio de dos años. La investigación tuvo duración de un año calendario a partir de febrero de 1998.
El estudio se realizó para dar a conocer las interacciones entre variables ambientales y los patrones de diversidad de los anfibios en la región Nor Oriental del Parque Nacional Podocarpus (PNP), para lo cual se empleó métodos cuantitativos de evaluación de la biodiversidad. Se estableció 34 sitios de muestreo distribuidos en bosques montanos altos. En cada sitio se dispuso dos transectos de 50 m de longitud por 2 m de bandeo. Simultaneamente al muestreo de anfibios se tomaron datos de las variables ambientales (cobertura de dosel y sotobosque; DAP, altura de los árboles y área basal; producción de materia orgánica y profundidad de hojarasca).
Utilizando análisis multivariado (ACP) se obtuvo los siguientes resultados:
Existe una alta correlación entre la cantidad de materia orgánica, el DAP modal, el área basal modal y el número de individuos neto en los sitios 5, 15, 16, 17, 18, 27, 29, 30, 31 y 32; habiendo una mayor presencia de individuos en los sitios 31 y 32 (bosques secundarios maduros).
De igual forma se da una correlación positiva entre la diversidad de Simpson, Shannon, equitabilidad y el número de especies en los sitios 4, 7, 8, 9, 10, 11, 13, 14, 19, 20, 21 y 28; siendo los sitios 9, 10 y 13 los más diversos (bosques secundarios).
Se nota una correlación positiva entre el DAP promedio, altura de los árboles promedio, altura de los árboles modal, número de árboles y área basal promedio; pero representan poca influencia en la construcción del eje explicativo F1 del ACP y no se correlacionan con las demás variables ni con las variables biológicas (número de individuos, riqueza y diversidad de los anfibios).
En el presente estudio se determinó que la cobertura de dosel, cobertura de sotobosque, profundidad de hojarasca y la altitud no influyen en los patrones de diversidad y abundancia de los anfibios; este resultado se debe posiblemente 1) a la poca variación de los datos de cobertura, 2) a que los registros de los anfibios se los hizo durante la noche en un perchaje desde los 10 cm de altura en adelante y 3) en el rango altitudinal que se muestreó no se evidenció cambios en la formación vegetal por ende no presenta mayor obstáculo para la distribución de los anfibios.
Igualmente, al tratarse de un sitio altamente nublado y lluvioso, no se registran extremos en la humedad, temperatura y pluviosidad, tornándose variables aparentemente neutras en los patrones de diversidad de los anfibios para esta zona; por lo que no fueron tomadas en cuenta al efectuar el ACP.
De entre los géneros registrados en la Región Nor Oriental del PNP, los resultados revelan que curintza es altamente diverso en el género Eleutherodactylus; del cual, al menos tres especies cuya identidad taxonómica está por confirmarse, podrían ser empleados en un monitoreo ecológico del área debido a su mayor abundancia y adaptación al entorno local
Durante los últimos diez años ha habido considerable interés en documentar la declinación de poblaciones de anfibios en todo el mundo. Sin embargo, ha sido difícil demostrar rigurosamente este fenómeno, en parte debido a la gran impredecibilidad normal que caracteriza la demografía de muchas especies de anfibios. Un ejemplo local es el caso de la Hyla rufitela en la isla de Barro Colorado, la cual durante 50 años estuvo restringida a solo dos sitios reproductivos. Sin embargo, en 1980 aparentemente esta población experimentó una explosión, reproduciéndose en más de 20 sitios nuevos localizados en toda el área de la isla. Irónicamente, no se han realizado censos sistemáticos de esta especie desde este momento, por lo tanto realmente no sabemos se ha mantenido su distribución expandida, si regresó a su estado original o aún si se ha extinguido de la isla. Este caso ilustra el problema asociado al tratar de demostrar que una población de anfibios en declinación, ya que para obtener suficiente poder estadístico se necesitan varios años de datos, aún cuando las declinaciones son dramáticas.
Una alternativa para realizar pruebas de poder de datos demográficos de especies particulares, es el análisis de datos de inventarios para toda la fauna anfibia. Cuando se poseen datos básicos a largo plazo, se pueden utilizar la probabilidad histórica de detectar o no detectar una especie dada de la fauna anfibia, para formular modelos nulos con los se puede probar la hipótesis de declinación poblacional. Desafortunadamente, para muchas comunidades de anfibios de América Latina, se carece de esta base de datos. En este presentación, ilustramos como comenzar a acumular este tipo de información, con los trabajos que estamos realizando en una región de Colombia. Sugerimos también, que los profesores universitarios pueden estructurar los trabajos de campo de los cursos académicos de forma tal que se monitoreen las comunidades de anfibios, utilizando de esta forma los recursos asignados por la universidad para las practicas de campo para establecer investigación a largo plazo.
La reserva de la biosfera de Calakmul (RBC) se localiza en el sureste
del estado de Campeche, México y ocupa un área de 723,
186 ha. Su ubicación estratégica en el sistema de áreas
naturales protegidas de la región permite el enlace entre las zonas
protegidas del noreste de Chiapas, del petén guatemalteco
y otras áreas protegidas de la península de Yucatán.
Un porcentaje alto del área de la reserva, está zonificado
con propósitos agrícolas y forestales por lo que es necesario
entender como afectan estas actividades a la biodiversidad. Es necesario
identificar que especies se adaptan a los cambios y cuales no utilizan
las áreas modificadas. Para entender estos procesos, se planteó
la realización del presente trabajo. El estudio se planteó
para realizarse durante 5 años, los resultados de este trabajo incluyen
únicamente lo encontrado en el primer año de muestreo. Los
objetivos fueron: obtener la lista de las especies de anfibios junto con
su colección de referencia; identificar cambios espaciales y temporales
en la abundancia de las especies; identificar especies raras, abundantes,
restringidas y con amplia distribución e identificar las especies
más afectadas positiva o negativamente por las transformaciones
de hábitat.
Se realizaron 8 salidas de campo de 15 días de duración
cada una, de marzo de 1997 a enero de 1998 a 6 zonas diferentes, con diferente
grado de perturbación. Se eligieron para monitoreo, los tipos
de vegetación más representativos de la región, la
selva mediana subperennifolia y la selva baja subcaducifolia. En cada tipo
de vegetación, se hicieron muestres en tres condiciones: selva primaria
y dos estados de recuperación (acahuales menos de 10 años
y acahuales de entre 10 y 20 años). En cada condición
se muestrearon tres sitios, teniendo un total de 18 transectos de 500 m
de longitud cada uno. Para inventario, se muestrearon además, otros
sitios, por búsqueda intensiva directa. Para monitoreo se
utilizaron tres métodos simultáneamente: cercos de desvío
con trampas de embudo y transectos visuales y auditivos. Como resultado
de este trabajo, se formó la colección de referencia con
141 ejemplares de 6 familias de anuros, 12 géneros y 16 especies.
En monitoreo, el método auditivo documentó el mayor porcentaje
de registros, 61.4% (478), correspondientes a 11 especies; el de trampeo
24% de los registros (190) incluyendo a 5 especies y por último,
el método visual documentó 14.3 % de los registros (111),
de 9 especies. Solamente 2 de las 16 especies inventariadas no fueron registradas
en los transectos de monitoreo. Los métodos presentan diferencias
marcadas en cuanto a la composición de especies, debido a las particularidades
de los hábitos de los anfibios (arbóreas, terrestres o fosoriales
y semiacuáticas), lo cual hace que sean complementarios.
En Costa Rica es bien conocido que algunos anfibios, y en especial ranas y sapos, se encuentran en serios problemas de conservación. Ejemplos muy conocidos son el sapo dorado (Bufo periglenes) y una de las ranas payaso (Atelopus varius). El problema, sin embargo, parece estar relacionado a más especies, de las ocho familias de anuros del país se han documentado problemas en 27 especies de cinco familias: Bufonidae (Bufo fastidiosus, B. holdridgei, B. periglenes, Atelopus chiriquiensis, A. cf ignescens, A. senex, A. varius), Dendrobatidae (Colostethus nubicola), Hylidae (Agalychnis annae, Hyla angustilineata, H. calypsa, H. debilis, H. rivularis, H. tica, H. uranochroa, H. xanthosticta, Phylomedusa lemur), Leptodactylidae (Eleutherodactylus andi, E. angelicus, E. caryophyllaceus, E. fleischmanni, E. melanostictus, E. punctariolus) y Ranidae (Rana vibicaria, R. warschewitschii). El problema esta relacionado con altitud. Poblaciones de sitios bajos de R. warschewitschii y P. lemur no presentan evidencia de decline pero han desaparecido en sitios altos. En sitios de altitud intermedia A. annae y R. warscewitschii han declinado en algunos sitios pero en otros no, pero parecen haber desaparecido de sitios altos. Las demás especies aun cuando algunas se observan como muy raras, varias parecen haber desaparecido. Ejemplos son los bufónidos, los Eleutherodactylus del grupo rugulosus de zonas altas y Rana vibicaria pero A. varius ha declinado en todo su rango de distribución en el país que incluye desde sitios bajos a altos. Si se comparan estas especies en relación a donde ponen sus huevos es notable que la mayoría los ponen en el agua, donde se desarrollan las larvas, pero los Eleutherodactylus, que son de desarrollo directo, los ponen en lo hojarasca o vegetación. La mayoría de las que utilizan el agua para su reproducción es en ríos o riachuelos, pero solo E. caryophyllaceus y E. melanostictus de los que usan la hojarasca no se observavan usando el lecho de los ríos en sus actividades normales. En algunos lugares parece ser un problema generalizado a muchos de los anfibios, bien documentados en la literatura son los casos de Monteverde y Sitio Las Tablas pero también se tiene información del Cerro Chompipe en las faldas del Vocán Barva en el Parque Nacional Braulio Carrillo y en el Parque Nacional Tapantí en la región central de país, al inicio de la cordillera de Talamanca. Las causas sugeridas hasta el momento tienen que ver con cambios climáticos globales y en especial el efecto en el clima por la corriente del Niño y la infección de hongos Chytridiomycetes.
Marcelino Hernández (Museo Nacional de Historia Natural, Santo
Domingo, República Dominicana)
La problemática de las disminuciones poblacionales de algunas especies de anfibios registradas en diferentes partes del mundo, algunas de las cuales se han extinguido, ha puesto en evidencia la carencia de información base que existe en la Rep. Dominicana y el Caribe en general.
Para la isla de Puerto Rico, la mejor documentada con relación a este fenómeno, Joglar 1998 reporta que tres especies de Eleutherodactylus se han extinguido y que al parecer otras especies están declinando. Para Jamaica, Hedges 1999, reporta que E. orcutti, E. cavernicola, E. fuscus, E. junori y E. sisyphodemus no se han encontrado comúnmente dentro de su rango de distribución conocido. Para Cuba, Hedges en el mismo trabajo considera que no hay evidencia de especies cuyas poblaciones estén disminuyendo, y para la Hispaniola señala que E. lucioi, E. neodreptus, E. warreni son conocidos sólo de la localidad tipo y Bufo fluviatica no se ha vuelto a colectar desde 1971. Además destaca que E. semipalmatus e Hyla vasta, dos especies asociadas a arroyos de montaña, no han sido encontrados desde 1985 y 1988 respectivamente.
La escasez de información disponible sobre la situación real de las poblaciones de anfibios de las Antillas Mayores hace difícil predecir si las poblaciones de anfibios de estas islas están declinando o sólo sufren fluctuaciones normales y periódicas. En el presente trabajo se hace una breve revisión de la información existente sobre este tema con énfasis en las Antillas Mayores especialmente República Dominicana. Se analiza la situación de las poblaciones de anfibios de montaña que viven en la Cordillera Central, en la región definida en este trabajo como Madre de las Aguas. En el mismo se citan algunas especies que según los resultados de esta investigación podrían estar declinando. Se concluye que para la República Dominicana los anfibios de ecosistemas de montaña son los más vulnerables a los fenómenos de disminuciones globales. Esto así, debido a su alto grado de especialización y/o distribución restringida, así como a las fuertes presiones humanas a que están sometidas muchas de estas zonas de la isla.
En la conferencia se presentó un estado del conocimiento sobre la problemática de la disminución de algunas especies de anfibios en Venezuela. Se hizo énfasis en el género Atelopus y sobre la familia Dendrobatidae.
El género Atelopus consta, en Venezuela, de ocho especies. Siete de ellas viven en regiones montañosas de los Andes de ese país, y sólo una, Atelopus cruciger, vive fuera de ellas, en la Cordillera de la Costa. Atelopus cruciger fue el primer anfibio de Venezuela considerado en peligro (Fernández Badillo, 1990), en el mismo año en que se dio una amplia publicidad al fenómeno. Ejemplares de esta especie no han sido vistos desde finales de la década de los años 80.
Del conjunto de Atelopus andinos venezolanos, todos parecen estar experimentando disminuciones en sus poblaciones, con la excepción de Atelopus tamaense, del cual no se saben datos adicionales desde que fue descubierto en 1987 (La Marca, García y Rengifo, 1990). Las restantes especies, A. carbonerensis, A. chrysocorallus, A. mucubajiensis, A. oxyrhynchus, A. pinangoi y A. sorianoi, han sido objeto de estudios de monitoreo en el campo, y todas ellas dan signos de estar disminuyendo el tamaño de sus poblaciones (La Marca y Reinthaler, 1990; La Marca y Lötters, 1997; La Marca, 1997). Diversas hipótesis fueron adelantadas para explicar, por lo menos parcialmente, las causas de estas disminuciones aparentes (La Marca y Reinthaler, 1990).
En resumen, no se pueden atribuir las disminuciones a ninguna causa específica en particular. En algunas casos puede que más de un factor esté influyendo, pero no tenemos evidencias directas de causa y efecto. Es interesante notar, como es el caso en otros anfibios del mundo que están experimentando disminuciones, que el fenómeno se registra sólo en especies que habitan por sobre los 1500 msnm, y la mayoría ocupa áreas que están protegidas bajo alguna figura de régimen de protección ambiental especial (Parques Nacionales y afines).
Las ranas de la familia Dendrobatidae en Venezuela ocupan una mayor variedad de ambientes que las del género Atelopus. Hicimos un recuento de las especies venezolanas en esta familia, notando que sólo están experimentando disminuciones aquellas que habitan en la Cordillera de Mérida, por encima de los 1500 msnm. Las demás especies no parecen estar experimentando problemas. Particularmente afectadas parecen estar las especies pertenecientes a los géneros Aromobates, Nephelobates y Colostethus. Las ranas del género Mannophryne no parecen estar experimentando problemas (viven entre los 1800 y 800 msnm), con la excepción de Mannophryne collaris, que parece estar siendo afectada por la intervención humana de sus ambientes (La Marca, 1997).
Con la información del Taller, se estima que algunos patógenos, entre ellos el hongo Chytrido, pueden estar afectando algunas poblaciones. Malformaciones de las extremidades y decoloración de la piel en ejemplares de Mannophryne collaris, y ejemplares encontrados muertos (género Atelopus) así lo sugieren.
Hay evidencia creciente de disminuciones y desapariciones catastróficas de anfibios en los Andes del Ecuador. Sin embargo, las posibles causas no han sido estudiadas. Lee Berger et al., reportan en 1998 la presencia de un hongo patógeno en la epidermis de los anuros de poblaciones en declinación en Australia y Centro América; posteriormente varios autores reportan el mismo hongo en ranas de América del Norte. En 1999, J.E. Longcore et al., describen un nuevo género y especie de hongo patógeno de anfibios (Batrachochytrium dendrobatidis). Con estos antecedentes, este estudio, en su fase inicial, busca identificar la presencia de agentes patógenos (como este hongo) en individuos encontrados muertos o moribundos desde la década de los ochenta. Se examinaron especímenes del Museo de Zoología (QCAZ) de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. El diagnóstico se realiza por medio de raspados de piel y análisis histológicos. Los resultados obtenidos hasta el momento, en colaboración con Lee Berger del Laboratorio Australiano de Salud Animal, indican la presencia del hongo en especímenes de Atelopus spp. (complejo ignescens) (1992 y 1993), Atelopus sp. (complejo bomolochos) (1991), Telmatobius niger (1989) y Gastrotheca pseustes (1998 y 1999); entre paréntesis se indica el año de colección del especímen. Los especímenes afectados provienen de las provincias de Carchi e Imbabura, al norte del país, y Chimborazo, Bolívar y Azuay, en el centro-sur. Realizaremos diagnósticos de especímenes de otras localidades y de especímenes de las localidades positivas colectados en otros años para elucidar patrones de aparición del hongo en las poblaciones. Además, se realizarán análisis finos (información diaria) de patrones climáticos de las localidades, con el fin de conocer si los patrones de aparición del hongo se relacionan con eventos climáticos anormales.
Aunque nuestra investigación previa ha sido enfocada en la ecología de reptiles, por varias razones recientemente nos hemos interesado particularmente en los anfibios. Primero, una de las responsabilidades de nuestros actuales empleos en Colombia, es la formación de una línea de investigación general en herpetología, que incluye cursos para estudiantes de pre y posgrado. Segundo, Colombia es la pías más rico en el mundo en términos del número de especies de anfibios que lo habitan. Y finalmente, por que reconocemos la necesidad de obtener información más precisa sobre la distribución de las especies de anfibios que ocurren en la región noroccidental del país, dentro del Departamento de Antioquia. Por esta razón, recientemente desarrollamos una propuesta de investigación para realizar una inspección de la biodiversidad anfibia en once zonas de vida en este departamento. El estudio incluirá inventarios de la fauna anfibia y estudios sobre los niveles de diversidad genética presente en ciertas especies. Hace recientemente, iniciamos este estudio planeado para 36 meses, el cual sufrió modificaciones breves, principalmente gracias a las sugerencias de sus evaluadores pares y también como consecuencia de las limitaciones logísticas relacionadas con la situación política en Colombia. Nuestra intención es hacer monitoreos más frecuentes en solo cinco sitios de trabajo, cada uno localizado en diferentes elevaciones sobre la cordillera central de los Andes. Mediante la reducción en el número de sitios, se facilitará el número de visitas que se pueden hacer en cada sitio, de forma que podremos realizar por lo menos dos visitas a cada uno durante la estación seca y dos visitas a cada uno durante la estación de lluvia. Para los muestreos principalmente utilizaremos parcelas de hojarasca de 5 X 5 m y transectos visuales de 100 m, tanto en bosque como en quebradas, ambos durante el día. Estos muestreos constituyen un primer paso para implementar un monitoreo de la fauna anfibia en estos sitios a largo plazo. Actualmente, contamos con el financiamiento para el estudio y el grupo de estudiantes con quienes lo realizaremos. Igualmente, contamos con información preliminar básica de la fauna anfibia presente en esta zona del país, la cual hemos organizado en una colección dentro del Museo de Herpetología de la Universidad de Antioquia, la cual en este momento cuenta con más de 700 especímenes pertenecientes a por lo menos 70 especies diferentes, recolectadas en 105 localidades.
Entre las 356 especies de anfibios del Perú, una especie endémica y muy amenazada es la rana de Junín (Batrachoprynus macrostomus), la misma que es sobre-explotada hace varias décadas para alimentación, por lo que parece se ha superado su capacidad de reclutamiento poblacional.
Batrachoprynus macrostomus se encuentra sólo en los departamentos de Junín y Pasco, en el valle superior del río Mantaro (Perú Central), habitando lagos cenagosos y lagunas de aguas tranquilas con fondos limosos y de vegetación acuática sumergida.
Es una rana especialmente grande, ya que se conocen individuos adultos de hasta 2,8 kg de peso y longitud de cuerpo (hocico-cloaca) de 30 cm (con las patas traseras extendidas llega a 70 cm). Individuos de esas proporciones actualmente son difícil de ubicar; lo normal es registrar individuos de 150 gr y máximo 7 u 8 cm (hocico-cloaca).
El lago Junín (11?00' L.S./76?08' L.W., 4080 msm), hábitat principal de la rana (35,000 hectáreas), recibe por lo menos desde 1933 relaves de cuatro centros mineros; de este modo la vegetación y la fauna silvestre se han visto comprometidas en un sector amplio del lago (la rana vive también en 10 ó 12 lagunas bastante más pequeñas que Junín).
Ya sea por la alta presión de la caza/pesca, la contaminación de aguas por actividad minera o por ambas, la rana es ahora muy escasa en el lago Junín, habiendo disminuido peligrosamente el número de ranas adultas. En la década del 70 cada pescador sacaba entre 8 y 10 docenas diarias de rana de todo tamaño, desde adultos, hasta jóvenes e incluso renacuajos; a fines de los 80 difícilmente se pescaba 1 ó 2 docenas al día; en los últimos años un cazador puede pasarse la mañana en el lago Junín y cazar 1 ó 2 ejemplares, por lo que ya no existen cazadores ni caza de rana en este lago.
Es urgente incluir a la rana de Junín en la lista oficial de
especies amenazadas del Perú, así como iniciar estudios de
monitoreo de poblaciones y campañas de divulgación de este
problema.